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Desde que nos lanzaron del piso la vida se ha vuelto mucho más complicada. No estamos en la calle pero en tres meses hemos pasado por tres viviendas diferentes. Mis primos, un centro ocupado en Leganés y un piso en cesión de uso de Càritas.

Los niños ya empiezan a tener complejo de caracol y preguntan porqué tenemos que estar constantemente cambiando de casa y porque sus amigos cada vez quedan más lejos.
Intento empadronarme porque el otro dia Juan me pillo unas fiebres fuertes y yo no las tenía todas. En el ambulatorio me pusieron problemas.

Tengo que regularizar mi residencia.

Y yo me pregunto como coño se hace eso cuando una persona ha perdido su casa, se ha quedado sin trabajo y le debe 180.000 euros a Bankia.

Con 52 años que tengo os podeis imaginar como me llueven las ofertas de trabajo. A cascoporro.

Y aún así , jodido que estoy y jodidos que estamos, tengo un punto de esperanza. Vamos a joderlos.

Y no me pidais que en el proceso sea objetivo, ecuánime y centrado.

Voy a la mayor, a la yugular, al corazón.

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